Pero, ¿qué dice la Iglesia?
La Instrucción General del Misal Romano, en sus numerales 148 y 152, es clara: *solo el sacerdote* debe adoptar la postura orante de extender las manos.
¿Por qué? Porque el sacerdote lo hace en persona de Cristo. Él toma todas nuestras oraciones y las ofrece al Padre.
Nosotros, como pueblo, nos unimos a esa oración con las manos juntas.
Si todos extendemos las manos, se borra la distinción entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de todos los bautizados.
Y ojo, esto no es para señalar a nadie. Muchos lo hacen por desconocimiento.
Así que ya sabes: en el Padre Nuestro, nosotros con las manos unidas, y dejemos que el sacerdote lo ofrezca al Padre.
Viva Cristo Rey!!

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